Planificación Hidrológica

Reunión presidente de Castilla-La Mancha con Ingesagua y CCRR.
Toledo, 2 de febrero de 2026.- El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, preside la reunión “clave” en el marco de la nueva planificación hidrológica 2028-2033, que condicionará el futuro del regadío en Castilla-La Mancha con distintas Comunidades de Regantes y la Consultora Ingesagua.
Un encuentro que ha contado con la presencia del consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán; el director general de Desarrollo Rural, José Juan Fernández; la directora de la Agencia del Agua, Montse Muro; el presidente de la Junta Central de Regantes Mancha Oriental, Julián García; el representante de la Comunidad de Regantes (CCRR) de Cancarix, Sur de Hellín y Tedelche, Ignacio Valcárcel; el representante de la consultora Ingesagua y Comunidades de Usuarios de la zona de Hellín, Antonio Montoya; el representante de la CCRR La Horca-Agramón, Carlos Díaz; representantes de usuarios y CCRR de Tobarra, Miguel Martínez; el representante de la CCRR Ontur-Albatana y alcalde de Albatana, Francisco José Mansilla; el representante de la SAT Riegos Ontur y alcalde de Ontur, Jesús López; el representante de la CCRR Las Colleras-Fuenteálamo, José Luis Martínez; el representante de la CCRR de la Sierra del Segura, Rafael Parra; y, por último, el secretario general de UPA Castilla-La Mancha, Julián Morcillo.
Al respecto, el consejero de Agricultura, Martínez Lizán, ha explicado que Castilla La Mancha defiende una idea clara y es que, dentro del mismo marco europeo, la realidad de cada territorio es distinta, por tanto, la planificación hidrológica debe ser justa, proporcionada y adaptada a cada territorio, evitando recortes automáticos y homogéneos que no tienen en cuenta las diferencias entre cuencas.
En el detalle de la Cuenca del Segura, que afecta a la provincia de Albacete, la cuestión clave que se ha detallado ha sido la escasez estructural de recursos, ya que esta provincia supone el 25 por ciento de la superficie de la cuenca, pero solo recibe el 10 por ciento del agua, así como también el regadío mayoritariamente familiar y de apoyo a cultivos leñosos. Todo ello pone a los municipios dependientes del agua del Segura en un riesgo socioeconómico, tanto agrario como industrial y poblacional, ante lo cual, los regantes piden diferenciar el regadío de apoyo a leñosos, revisar datos de masas de agua, una red adecuada de piezómetros con datos fiables, programas proporcionales y flexibilidad; compensaciones y un enfoque territorial justo.
Por su parte, la Cuenca del Júcar, que afecta a Albacete y Cuenca, es una cuenca estratégica para Castilla-La Mancha, ya que el 71 por ciento de la misma pertenece a la región y en ella hay regadíos altamente organizados, especialmente en Mancha Oriental. Existe en esta cuenca preocupación por los recortes del 35% y renovaciones de concesiones sujetas al consumo pasado, así como por las reservas hídricas sin adjudicar y una sensación de desequilibrio territorial por las transferencias hacia la costa.
En conjunto, los representantes de ambas cuencas han demandado una cogestión real y reglas claras, flexibilidad en planes de explotación, inversiones para sustituir bombeos y proteger el acuífero, materializar las reservas hídricas previstas y, por último, incentivos por buena gestión ambiental.